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Carta a una escritora venteañera

La polémica en Twitter siempre está a la orden del día. Esto es una verdad incuestionable como que el cielo es azul y el agua del mar es salada. Y el mundo de la literatura no iba a ser una excepción.

Hace unos días, no recuerdo exactamente hace cuantos, una usuaria puso el siguiente comentario:

"Podéis tener hijos y plantar árboles, pero dejad de escribir libros. por favor."

Quien sea usuario de esta red social sabe cómo se extienden los comentarios como este tipo. Y sabe lo sumamente fácil que es dar tu opinión sobre cualquier cosa. Así que ante los comentarios de la gente la susodicha tuitera dio su explicación. Básicamente no quiere que escribamos porque ella es editora y opina que lo hacemos mal. Algunos de los argumentos que usa es que basamos nuestra calidad en la cantidad de palabras que usamos o en que hay VENTEAÑERAS (resalto esto) que ya han publicado. 

Bueno, pues a ellas voy a referirme, por ser parte de este grupo y por ser a las que han mencionado de manera explícita. Pero esta carta va a cualquier escritor, hombre o mujer, joven o anciano. Cualquier persona que disfrute jugando con la maravillosa magia de las palabras.

Querida escritora venteañera: 

Créeme si te digo que sé lo que sientes cuando encadenas una sílaba con la siguiente. Sé lo que es que tus pensamientos, tus ideas, en definitiva, todo lo que eres aparezca en forma de palabras delante de tus ojos. Da igual si es poesía, narrativa o drama la forma que adoptan. Si es un soneto o un relato. Si hoy has escrito 26 palabras o 3.900. Y como sé lo que sientes, créeme cuando te digo que sé una cosa: 

Tus palabras hacen falta. 

Nadie puede decir lo contrario porque nadie puede saber lo que hay dentro de ti y que se muere por salir en la forma que sea. Aún así, siempre hay quienes creen que saben lo que hace falta y lo que no. Así que lo más probable es que te digan que no valen. Que están mal escritas. Que tienen faltas de ortografía. Y puede que tengan razón. ¿Y sabes una cosa? ¡Da igual!

Da igual porque vas a seguir escribiendo. Porque las ideas van a seguir saliendo de ti en forma de palabras, en forma de versos, de diálogos y de novelas. Porque nadie puede parar un huracán con desprecios. Tus palabras hacen falta. Porque aunque ahora te parezca imposible alguien puede leerlas. Alguien puede sentir que esas palabras de algún modo le hablan, que tú le hablas. En el mundo no sobran libros, al contrario. Una vez leí que no existe nadie a quien no le guste leer, solamente existe gente que no ha encontrado el libro indicado. Y tal vez ese sea el tuyo. Hacen falta tus palabras, esas que ahora desprecian porque eres una escritora venteañera. 

Dicen que somos demasiado jóvenes, que lo hacemos mal. Puede que ellos sean demasiado viejos, que no recuerden lo hermoso que es aprender. Tú estás aprendiendo. Y cada nuevo poema o cada nuevo capítulo será mejor que el anterior. Así que por favor no tengas miedo a cometer un error y a confundir "valla" con "vaya". No me gustaría engañarte. Las cosas no van a ser fáciles porque nunca lo son. Vas a escribir cosas malas, sin sentido, sin argumento... Pero vas a escribir. Porque yo lo sé, y tú lo sabes: Tus palabras hacen falta. 

Porque tu libro es importante. Tu libro es tu tiempo, tu esfuerzo, tu imaginación, tus ideas en forma de letras. Queremos hablar y tenemos el derecho de hacerlo. Porque si guardamos todas esas palabras en nosotras puede que nos ahoguemos con ellas porque las tenemos atascadas en la garganta. Incluso aunque no quieras publicar, incluso aunque no quieras que nadie las lea. Te pido un favor: escribe. 

Puedes tener hijos, plantar árboles... Y escribe un libro, por favor.

Firmado:
Una escritora venteañera

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